“Me gusta el cine, así que hago películas. A veces escribo sobre ellas. También hago fotos” así se define en su web nuestra asociada Ester G. Mera. Si tuviera que elegir, “sin duda” se quedaría con la dirección, “es lo que más disfruto, dirigiendo puedo hacer uso de otra de mis pasiones, como pueden ser la fotografía o la escritura. Cuando planteo un proyecto me inspiro mucho en elementos visuales y también suelo leer sobre otras directoras para informarme sobre su método de trabajo. En este sentido, la dirección es indisociable de la fotografía o de la crítica, pero también de la música o de la pintura, en mi caso”.

Los proyectos que diriges tienen en común un universo visual muy personal y muy reconocible. ¿Cuáles consideras que son tus fuentes de inspiración? 

Aún estoy buscando mi estilo en cada trabajo que hago. Al inicio rechazaba la idea de que hablar desde el yo porque pensaba que era una pulsión demasiado egocéntrica, pero con el paso del tiempo te das cuenta de qeu lo más sencillo y real es hablar de tus experiencias y de aquello que te apasiona. Sigo luchando contra mi misma. Siempre busco inspiración en la música, en las imágenes y en otras películas. A veces una escena se queda grabada en la retina mucho tiempo y la recupero en forma de historia. Otras veces es la frase de una canción o la fotografía de un libro. Tengo muchos cuadernos con dibujos e ideas bocetadas que no sé si algún día cobrarán forma. Por ahora ocupan un lugar en mi estante.

Tu filmografía está compuesta por formatos de corta duración como videoclips, fashion films y cortometajes, ¿cuáles consideras las ventajas e inconvenientes de estos formatos?

El videoclip y el fashionfilm son formatos que me permiten investigar y experimentar de una forma mucho más libre que la ficción. Me gustaría poder llevar algo de mi experiencia con ellos mis proyectos de corto y, en un futuro, de largo. De alguna manera, poder romper con las normas de la ficción y aplicar la vanguardia que encuentro en la música y en la moda. Los tres cortos que he dirigido son diferentes entre si, en parte por querer probar y encontrar mi forma de narrar con la cámara. Por supuesto hay similitudes temáticas y preocupaciones compartidas en las tres, pero aún queda camino por recorrero. Uno de los mayores inconvenientes de estos formatos es su poca repercusión y la falta de financiación. Hacer un videoclip es complicado, siempre falta dinero y su novedad es caduca. Con una película eso no pasa, son proyectos con los que casas durante años y el compromiso es mayor. Además, la gente ve con más seriedad haber hecho una peli que haber rodado un fashionfilm. Por supuesto que mi objetivo es dirigir largometrajes, pero no por eso dejar de lado estos otros formatos.

Imagen de Génesis, cortometraje dirigido por Ester G. Mera.

¿Tienes en mente algún proyecto de largometraje? 

Es algo pendiente desde hace tiempo, encontrar algunos meses, quizás en verano, en los que ponerme a escribir sobre algo que me interese profundamente. Tengo algunas ideas en la cabeza pero no quiero cerrar ninguna que no me apasione. Como comentaba, es un proceso largo y, si no lo vives intensamente, corres el riesgo de aburrirte antes de tiempo. Hace falta mucho esfuerzo y sacrificio. Mi intención es empezar a escribir este año, en gallego y contando con gente con la que vengo trabajando desde hace tiempo.

“El videoclip y el fashionfilm son formatos que me permiten investigar y experimentar de una forma mucho más libre que la ficción.”.

Ester G. Mera

En la cuarta edición de los premios María Luz Morales ganó un premio al mejor videoensayo sobre audiovisual internacional con Le temps (ne) detrouit (pas) tout, en el que propone una clasificación del cine basada en la comparación de dos grupos de directores: Yasujiro Ozu, Andrei Tarkovski y Agnès Varda quienes transmiten esperanza y seguridade hacia el futuro y Michael Haneke, Lars von Trier y Gaspar Noé que reflejan nihilismo, pesimismo y angustia. Los nombres de estos cineastas aparecen cuando le preguntamos por sus referentes. “Me interesan los cineastas como Asghar Farhadi, Edward Yang o Almodóvar que tratan relaciones humanas y problemas de familia. Por otra parte me gustan aquellos que son más reflexivos y tratan de una forma más personal el paso del tiempo como Yasujiro Ozu, Terrence Malick u Óliver Laxe. Y, sin duda, disfruto de la intensidad y la potencia visual de Lars Von Trier, Wong Kar-Wai o Gaspar Noé. También quiero mencionar mujeres cineastas que considero grandes referentes como Lynne Ramsay, Alice Rohrwacher, Claire Denis, Pilar Miró, Andrea Arnold o Chantal Akerman. Si tuviese que elegir películas, me quedo con Blancanieves de Pablo Berger, Amour de Michael Haneke y El Sur de Victor Erice”. 

Ester G. Mera. Fotografía: Aigi Boga

¿Cómo surgió la idea de la que parte el videoensayo?

Se trata de mi trabajo de fin de grado, un videoensayo y un ensayo escrito de sesenta páginas que funcionaban como piezas complementarias. Nace de mi interés por la obra de Deleuze, en concreto La imagen-movemento y La imagen-tiempo y la filmografía de algunos de mis directores y directoras predilectas. Soy una persona muy heterogénea a la hora de ver cine y quería encontrar una conexión entre cineastas agrupados según mi criterio. Por un lado, el grupo “da transformación”, aquellos que realizan historias desde la esperanza y la seguridad hacia el futuro que vendrá y, por otra, el grupo “de la destrucción”; desconfían de una mejora sustancial, reflejando su pesimismo y angustia en sus películas. Dividiendo el tiempo en tres etapas (infancia, muerte y apocalipsis) escogí ejemplos fílmicos de cada uno y concluí revelando otros ejemplos que ponían en duda mi discurso. El trabajo me tomó un año de investigación y visionados, pero el resultado ha sido, personalmente, muy satisfactorio. 

¿Cómo fue ese proceso de trabajo?

Leí mucho, muchísimo. Me perdí entre los libros de Deleuze y la bibliografía que uno de mis tutores, Castro de Paz, me iba recomendando. No tenía claro de qué quería hablar pero sí que el formato tendría que ser un híbrido entre la escritura y el video. Escogí al os cineastas que por entonces más me apasionaban y tomé notas de sus filmografías enteras.

Después ya empecé a ver similitudes y diferencias entre unos y otros y comenzó el proceso de edición. Junto con la escritura, fue la parte más larga. Hice y rehice varias veces, de hecho hasta tuve que volver a empezar porque estaba trazando un camino que no me llevaba a ninguna parte. El montaje es quizás el proceso que más disfruto porque es donde se esculpe la pieza, ya sea un ensayo, un corto o un fashionfilm. A veces el material que sale de cámara non es tan impresionante, pero con el trabajo de montaje adquiere una nueva dimensión que muchas veces salva la pieza. Es una labor muy delicada, lleva mucho tiempo, y siento que a veces non se valora el trabajo o queda a la sombra del de los demáis.

Como asociada de la Academia, ¿qué función te parece que deben tener los premios María Luz Morales?

Me gustaría que los premios sirviesen para dar a conocer el trabajo de investigadoras e investigadores que no siempre obtienen el reconocimiento público que se merecen. Las obras premiadas cada año tienen un gran valor divulgativo que pone en valor nuestro idioma, cultura y archivo audiovisual. 

¿Qué iniciativa te gustaría que llevase a cabo la Academia en el futuro?

Me encantaría que adquiriese una mayor responsabilidad con la juventud. Es muy complicado emprender desde cero en el mundo audiovisual y muchas veces nos sentimos desamparados ante tal situación. Hay que dar paso a las generaciones más jóvenes, en especial a las mujeres, para renovar las formas y temas de interés, y descubrir nuevas maneras de aboradar el cine y el audiovisual en general. Si no abrimos las puertas a los nuevos talentos, las oportunidades de cambio y la mejora se pierde. Mucha gente a mi alrededor emplea como altavoz las redes sociales. No obstante, en Instagram somos sólo un número de tantos y la difusion es relativa; lo que hoy es novedad mañana ya no. Si la difusión fuese oficial, por canales clásicos y consagrados como la Academia las obras perdurarían más en el tiempo y en el espacio.

“Hay que dar paso a las generaciones más jóvenes, en especial a las mujeres, para renovar las formas y temas de interés, y descubrir nuevas maneras de aboradar el cine y el audiovisual en general”.

Ester G.Mera, cineasta e crítica.

¿Puedes compartir alguna anécdota profesional que recuerdes de manera especial?

De regreso a Galicia me encontré en el tren a Zarauza, Melania Cruz y Morris. Tuve la suerte de poder hablar con ellos gracias a la crítica de Ons que había escrito unos días antes en A Cuarta Parede. Fue muy bonito estar con ellos un poco y compartir impresiones sobre la película.

¿Puedes adelantarnos en qué estás trabajando en estos momentos? 

Ahora mismo estoy trabajando de ayudante de dirección para publicidad, videoclips y ficción. Como realizadora estoy preparando un videoclip para un artista de música electrónica, Hadren, y buscando marcas con las que colaborar en un fashion film con un equipo muy dedicado y talentoso. Por otra parte estoy distribuyendo mi primer corto, Génesis, escribiendo un ensayo sobre cine y mujer para Galicia21 y crítica audiovisual en A Cuarta Parede. Aguardo que me sobre tiempo para comenzar con el guion del largo. ¡La verdad es que no sé quedarme quieta!.