Jueves de Comadres llega esta semana a uno de los festivales y mercados de cortometrajes más importantes del mundo, el Palm Springs Short Film Festival, una cita que califica para los premios Óscar, BAFTA, BIFA y Goya. Premiada enel Festival de Málaga, en el de Cans, en la Semana Internacional Cine Autor de Lugo y en el Festival Internacional de Cine Inclusivo de Vigo, en su palmarés también encontramos el Mestre Mateo al Mejor Cortometraje de imagen real en la XIX edición de los premios. Hablamos con Noemí Chantada sobre este trabajo y repasamos su trayectoria.

Recogiste el premio en una Gala marcada por las restricciones impuestas por la pandemia, ¿qué sentiste al subir al escenario del Teatro Colón?

Fue muy emocionante.  Jueves de Comadres es una historia muy personal, muy íntima, casi una terapia… no esperábamos tener un recorrido como el que está teniendo y ganar lo que está ganando, así que recibir un Mestre en casa é casi un broche de oro. Sólo me quedó pena de que non pudiera estar allí todo el equipo, de que nos coincidiera en este año. Por otra parte, y a causa de eso, recibí unos mensajes preciosos que me tuvieron llorando hasta el día siguiente… una locura.

Noemí Chantada en el photocall de los XIX Mestre Mateo. Foto: María Meseguer

Es el tercer cortometraje que diriges, y la primera ficción, ¿por qué te decides a contar la historia?

Fue por hacer un homenaje, pequeño y a mimanera, a las cuidadoras, y a mi madre que lo fue durante casi toda su vida. Es un trabajo durísimo, poco reconocido, a veces voluntario, y muchas por “designio familiar”: por ser la hija, la esposa, la nuera… y que, aúncon todas esas, yo siempre he visto hacer con una capacidad de resiliencia y con un cariño que dan mucho qeu pensar. En un tiempo en que todo va tan rápido y muchas relaciones no pasan de la pantalla del teléfono, ellas representan una revolución de ternura de la que yo quiero aprender.

¿Cómo encontraste a las protagonistas Noelia Castro y Aurora Maestre?

Las conocía de trabajos anteriores: a Aurora la recordaba de Rías Baixas donde fue becaria, hace un montón de años, y a Noelia por su labor en la compañía de teatro A Panadaría que admiro mucho.Hicimos alguna prueba previa y al juntarlas veías la química: allí estaban Aurora y Mari.

Fotograma de Jueves de Comadres.

La película tiene un tono muy documental, ¿de qué manera crees que has conseguido plasmar con tanta naturalidad la relación entre las dos mujeres?

Mi intención inicial era hacer un documental, pero en la investigación sentí que, con los tiempos que manejaba, entrar en casa de una persona con inicios de alzheimer y que empieza a ser cuidada iba a ser muy perjudicial, un elefante en una cacharrería, así que pasé todas mis notas, los recuerdos de acompañar a mi madre alguna vez y las cosas que ella me contaba al papel. A partir de ahí las actrices hicieron la magia, nos reímos mucho en el rodaje porque hubo bastante improvisación, y también nos emocionamos porque hay mucha verdad.

“Nos reímos mucho en el rodaje [de Jueves de Comadres ] porque hubo bastante improvisación, y también nos emocionamos porque hay mucha verdad”.

Noemí Chantada, cineasta.

Titulada en Imagen por la EISV, después de trabajar como directora de foto y cámara, decide fundar en 2017 Islandia Producciones, junto a Óscar Pardo. “Óscar y yo llevábamos muchos años en la profesión y en el 2017 nos animamos a volar solos. Por lo de ahora estamos contentos con el resultado, la verdad: mucho trabajo y mucho aprendido, tres cortos que nos representan, nuevos proyectos, un montón de premios con los que no contábamos y compañeros que se han convertido en amistades”.

Destacan algunos proyectos con fuerte compromiso social: la trata, los derechos de las personas trans, la soledad de las personas mayores…. ¿De dónde nace esa vocación?

Montamos Islandia con una premisa, hacer todo tipo de trabajos, pero ahorrar un poco de cada uno para poder llevar adelante proyectos que nos motivasen, que nos llenasen de ilusión… En realidad, llevamos a cabo audiovisuales de más tipos, pero estos que nombras tienen un plus, los sentimos muy nuestros.

La mujer invisible, otro de los cortometrajes que dirigió, está disponible en Fiestra, la plataforma web puesta en marcha por la Academia Galega do Audiovisual para promover la utilización de audiovisual gallego como recurso para la educación en valores en los centros educativos. Ante la pregunta, como asociada de la Academia, de qué opinión le merece un proyecto como Fiestra la respuesta es tajante “¡Me encantó! Es muy necesario: la información entra más fácil si es a partir de la emoción, y en eso hay obras que pueden ayudar muchísimo a calar contenidos”.

¿Cuál consideras que debería ser el papel del audiovisual dentro del currículum educativo?

Somos una generación, y la siguientes ni te cuento, con una amplia cultura audiovisual de nacimiento. Esto debe usarse a discreción, es una herramienta muy útil. 

Fotograma de La mujer invisible.

La mujer invisible cuenta una historia muy dura de prostitución desde un punto de vista intimista y muy respetuoso. ¿Cómo conseguiste que la protagonista accediese a ser filmada?

Pasé mucho tiempo haciendo la investigación para este trabajo y conocí a muchas mujeres en situación de prostitución. Como esperaba, ninguna quería ser filmada de frente, tenían miedo de ser reconocidas después en sus casas, por sus familias. Yo tenía claro que el trabajo solo tenía sentido si no escondíamos a nadie, porque ellas no deberían avergonzarse de nada, son mujeres muy valientes, sometidas a una trata social que las abocó a a la situación en que se enceuntran, y que ahora las juzga por eso mismo, es el cinismo en que se mueven o nos movemos. El caso es que en ese tiempo conocí a Luisa y ella siente y piensa igual que yo sobre este tema. Tuvo una generosidad brutal y decidió saltar a la piscina conmigo. Le estoy muy moi agradecida. 

“Yo tenía claro que el trabajo  [La mujer invisible ]  solo tenía sentido si no escondíamos a nadie, porque ellas no deberían avergonzarse de nada, son mujeres muy valientes, sometidas a una trata social que las abocó a a la situación en que se enceuntran”.

Noemí Chantada, cineasta.

El corto también ayuda a normalizar la imagen de muchas mujeres prostitutas, sin caer en el estigma ni en la condescendencia.¿Tenías claro cómo querías contar la historia antes de empezar a rodarla?

Cuando la historia empezó a rondarme la cabeza, no. Imagino que, como casi todo el mundo, tenía instalados una serie de clichés más relacionados con la noche, una especie de femmes fatales. Para abordar el tema me aproximé a Médicos del Mundo, que tienen un área de acompañamiento a la mujer en situación de prostitución, y colaboré durante dos años como voluntaria en pisos, clubes, en la calle… y ahí es cuando empecé a escuchar historias de vida mucho más parecidas a la realidad de cualquiera, incluso a la mía, de lo que habría imaginado. Así que me di cuenta de que eso era lo único que había que hacer: imaginar menos y escuchar más. 

¿En las proyecciones a las que has asistido con La mujer invisible ha habido alguna reacción que te llamase la atención especialmente?

La verdad es que ha habido reacciones de todo tipo, se han dado debates acalorados, y ese es el punto. Esa sin dúbida es la proyección que merece la pena, porque hará que alguien vuelva a casa dándole vueltas a la cabeza. Cruzo los dedos para que sea así.