O I Campamento Taller de Cine da EGACI abre as súas portas coas cámaras cargadas de ilusións e os escenarios repletos de ganas de aprender. Mozos chegados de todas partes de España afrontan unha formación de dúas semanas na que profesionais lles ensinaran os secretos da máquina de soños que é o mundo do cine. Dende a fotografía ata a interpretación ou a creación de guións. Todo cunha meta final: rodar a súa propia película.

Fran, Yago, Rocío, Almudena, Elena, Marta y Carina han cambiado este verano las tardes de playa por el taller de escenografía, y las mañanas de dormir por las clases para aprender a controlar la cámara de cine profesional. Son los asistentes al I Campamento Taller de Cine que organiza en julio y agosto la Escuela Superior de Artes Cinematográficas de Galicia (EGACI).

 

Durante dos semanas las instalaciones de la escuela en Cabral serán el escenario en donde darán forma a su creatividad, expresarán sus intereses y, sobre todo, aprenderán lo que necesitan saber sobre el fascinante mundo del séptimo arte para ser capaces de conseguir el objetivo de las jornadas: grabar, al menos, una película.

Conocer los entresijos de la fotografía e iluminación, aprender a escribir un guión, adentrarse en el mundo de la caracterización y los efectos especiales, e incluso componer e interpretar la música de su propia película, son algunas de las muchas actividades que estos chicos, con edades de entre 11 y 17 años, desarrollarán en el campamento. «Son extremadamente creativos, y están ansiosos por aprender, por hacer de todo: cuando estamos en tiempo de descanso o de juego, ellos lo que quieren hacer es sentarse y escribir guiones», cuenta Virginia Ramírez, directora de la escuela y del campamento.

Junto a ella, los chicos reciben sus clases de un nutrido equipo de profesionales docentes: con Abraham de Vicente aprenden sobre fotografía; con Yolanda Rodríguez, el sonido; con Olalla Pérez-Hervada, la interpretación, y con Modesto Braulio, la dirección artística y de escenario. Todos destacan la enorme voluntad de aprender de los participantes. «Son ellos los que nos piden que les pongamos Casablanca o La vida es bella; son ellos los que siempre nos reclaman más», explica Yolanda Rodríguez, profesora de sonido y monitora de las veladas de cine, en las que organizan visionados y fiestas temáticas.

Hay tiempo para todo: meterse en el mundo del celuloide desde el objetivo de la cámara, el escenario o incluso desde la pista de tenis. «Hay deportes, como el tenis, que incitan a la observación, a la relajación, algo fundamental para el cine», explica la directora. Y es que para estos adolescentes, que se enteraron ellos solos vía Internet, de la existencia de este campamento, el cine es de lo más importante. Y puede ser, que en un futuro, los próximos Almodóvar, Roberto Benigni o Wong Kar Wai puedan salir de Vigo.